Siempre que pienso en La Toscana, me imagino un lugar bonito, lleno de flores y con mucha naturaleza, y luz, muy luminoso. En mi cabeza, es un sitio para disfrutar, relajarse y conectar con la alegría.
Y así fue como, en nuestro primer aniversario de boda, mi marido y yo decidimos ir en busca de aventura a La Toscana, a La Toscana Española, que se encuentra en la Comarca de Matarraña. Cargamos las maletas en la moto y pusimos rumbo a Teruel.
Nos hospedamos en Valderrobres, en una fonda del S. XIV, preciosa y acogedora. A pocos metros de ella, se puede observar el castillo con sus murallas rodeando el pueblo, un auténtico pueblo medieval.
Y como amante de lo medieval, me fascina poder admirar este tipo de construcciones. Pasamos andando el puente de piedra que te lleva a la puerta de entrada, donde nos dio la bienvenida San Roque, patrón de la población y protector ante las epidemias.
| Río Matarraña |
Nada más entrar, a mano izquierda, hay como una pequeña plaza donde se encuentra una antigua cárcel que se puede visitar, y el resto del pueblo tiene forma piramidal. Conforme vas subiendo, vas encontrando casas y locales hasta llegar a la cima, donde se encuentra el castillo y la iglesia de Santa María La Mayor.
La peculiaridad del castillo y de la iglesia es que se encuentran unidos por un pasillo y puedes hacer el recorrido. Para mí, fue lo "más divertido" de esta excursión. Pues, después de haber visitado muchas construcciones de este tipo, fue la primera en la que pude tener esta experiencia. Para terminar la visita, disfrutamos de un paseo por las almenas y de sus vistas.
Al día siguiente, seguimos explorando La Toscana Española en nuestra moto. Pasamos por La Fresneda, Ráfales, Calaceite, Beceite, Fuentespalda y Peñarroya de Tastavins.
En La Fresneda, paseamos por el pueblo y tuvimos la brillante idea de comer en la plaza mayor. Nos llamó la atención la música que tenía para ambientar Lo Coscoll y decidimos para ahí. Todo un acierto, pues tiene unas torrijas que quitan el sentido ¡Las mejores torrijas que he probado en mi vida!
En Ráfales, buscamos las ruinas de un antiguo castillo, y en Fuentespalda paseamos por el pueblo e hicimos una visita guiada a la Cueva del Agua. La excursión a la cueva fue lo que más me gustó. Tuvimos que andar un par de kilómetros hasta llegar a la entrada y me pareció impresionante su interior. Tiene estalactitas y estalagmitas, columnas y banderas. Aunque lo más maravilloso fue la pequeña meditación que hicimos, el guía apagó las luces y nos dejó vivir la experiencia del silencio más absoluto.
Continuamos nuestra ruta por Beceite y Calaceite, dos lugares con mucho encanto. Beceite y la ruta de El Parrizal nos conquistaron con su encanto natural. Paseamos bordendo el rio Matarraña alternado la camininata por pasarelas de madera y zonas rocosas. En Calaceite, además de enamorarnos de su historia y sus casas señoriales, visitamos el poblado ibero de San Antonio. Hicimos la excursión a última hora de la tarde y pudimos dejarnos embaucar por el baño de sol cayendo sobre sus ruinas.
Por último, para no perdernos nada de aventura en la Comarca del Matarraña, pasamos por Dinópolis en Peñarroya de Tastavins. En Inhóspitak, conocimos a Tastavinsaurus sanzi, una réplica de 17 metros de uno de los dinosaurios más grandes encontrados en España, que vivió hace aproximadamente 100 millones de años.
Como puedes comprobar, la Comarca del Matarraña es mucho más que La Toscana Española, es un lugar con encanto, con castillos, cuevas mágicas y hasta animales fantásticos.
Un recorrido ideal para disfrutar en pareja, con amigos o en familia ya que se adapta a todos los gustos.
Atentamente,
La Chica Flow.
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